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En este episodio, el Dr. Will Tuttle (vegano) presenta cordialmente a la Maestra Suprema Ching Hai, y el activista Howard Lyman (vegano) comienza a compartir su trayectoria desde ganadero hasta defensor del veganismo. Dr. Will: Como menciono en mi libro, “La Dieta de la Paz Mundial”, los seguidores en todo el mundo de la Maestra Suprema Ching Hai han establecido restaurantes veganos en muchas ciudades y contribuyen con ropa vegana, alimentos, refugio y ayuda a víctimas de desastres, prisioneros, niños y personas mayores en países de todo el mundo. Aunque Ella requiere que los discípulos mediten dos horas y media cada día, prometan no consumir carne, productos lácteos ni huevos, se abstengan del alcohol y de drogas y no trabajen en empleos que promuevan la explotación de los animales o de las personas, Su movimiento continúa expandiéndose. En lugar de obstaculizar Su movimiento, Su insistencia en que Sus discípulos reduzcan la crueldad en sus comidas puede, paradójicamente, promoverlo. Las personas que se toman en serio el crecimiento espiritual aparentemente son capaces de adoptar cambios fundamentales en sus vidas, e incluso pueden dar la bienvenida a la oportunidad. Siento que todos en la Tierra debemos una deuda de gratitud hacia la Maestra Suprema Ching Hai y también hacia Sus estudiantes. La bondad en cualquier lugar bendice a todos en todas partes – todos estamos interconectados. Sus esfuerzos por bendecir al mundo se ven magnificados por la pureza de Sus intenciones, haciendo que los esfuerzos de esta menuda Mujer sean absolutamente enormes en su impacto. La gente a menudo me pregunta cuáles son las mejores estrategias y métodos para ayudarnos a ser más eficaces en nuestra defensa por los animales y de la Tierra. Además de educarnos sobre los problemas, la contribución más importante que podemos hacer al movimiento de liberación animal es buscar la liberación espiritual auténtica para nosotros mismos, y la mejor manera en que podemos ayudar a traer la paz es cultivar la paz interna. Creo que la Maestra Suprema Ching Hai vive para dar, para amar, para bendecir constantemente a los demás. Ella nunca pide a las personas contribuciones, y de hecho Ella las rechaza. A través de Su asombrosa creatividad, Ella es capaz de financiar innumerables campañas de ayuda eficaces para las víctimas de desastres en todo el mundo, y brindar obsequios útiles a los niños, a los prisioneros, a las personas mayores y a los enfermos. Ella es el Amor en acción. Personalmente, a menudo me siento asombrado por el puro genio creativo de Sus diseños de joyería y ropa, de Sus conferencias, historias y chistes, de Sus pinturas, música y otras creaciones. Con la ayuda de Sus entusiastas estudiantes, Ella publica una vasta gama de libros, CDs, DVDs y revistas en más de 30 idiomas. La estación de TV que Ella ha inspirado es única en el mundo, transmitiendo las 24 horas del día, los 7 días de la semana en 15 idiomas simultáneamente, y enfatizando noticias constructivas y la verdad edificante de que innumerables personas están trabajando arduamente de muchas maneras para traer sanación, paz, sabiduría y belleza a nuestro mundo. El sello distintivo de Su enseñanza es que no solo es espiritual y trascendente, sino también eminentemente práctica. El que Ella haya ganado tantos seguidores entusiastas es un testimonio de la compasión y el valor esenciales de la humanidad. Es para mí un gran honor dar la bienvenida a nuestra reunión a la gran luminaria espiritual cuyo amor y comprensión iluminan esta Tierra para todas las personas, los animales y las generaciones futuras: la Maestra Suprema Ching Hai. Master: Hola a todos. Saludos. Y que Dios los bendiga con creces. ¿Pueden oírme? (Sí) Bien. Quizás ustedes acaban de empezar a verme, pero Yo los he visto todo este tiempo, detrás de escena. Y quiero decir hola, saludos, y gracias a Su Honorable Jeff Prang, el alcalde de West Hollywood, y a todos los científicos, profesores, representantes de los medios, y a todos los distinguidos invitados que están presentes hoy. Gracias por dedicar parte de su preciado tiempo en sus ocupadas vidas para asistir a esta conferencia y ofrecer su apoyo, consejo, ideas y bendiciones. Juntos, tal vez aún podremos salvar el planeta trabajando arduamente para recordar a la gente las soluciones al calentamiento global. Les doy las gracias de nuevo, y que Dios los bendiga abundantemente por su noble intención. Y por favor, continúen. Yo solo estoy aquí para escuchar, ¿de acuerdo? Solo quería decir hola. MC: Jane Velez-Mitchell: ¡Guau! Muchas gracias, Maestra Suprema. Es maravilloso escucharla. Y aun mientras escucho Su voz, puedo percibir que Usted es el amor en acción. El punto es que estamos teniendo la oportunidad de escuchar a la Maestra Suprema, y eso es crucial. Así que eso es lo principal. Y una vez más, estamos muy encantados, Maestra Suprema, de que Usted esté allí. Usted ha hecho tanto. Personalmente, cada vez que he pedido ayuda a la Maestra Suprema para causas, ya sea rescatar a las focas o detener la crueldad animal en las granjas industriales, Ella y Su asombroso equipo siempre han estado allí con la máxima generosidad. Esto me conmueve hasta las lágrimas. Y simplemente pienso que Ella es un ejemplo asombroso para todos nosotros. Así que demos un aplauso para la Maestra Suprema. Master: Gracias, Jane. Muchas gracias. MC: Jane Velez-Mitchell: Ahora, me gustaría presentarles a un hombre verdaderamente extraordinario. Él es un vaquero. Ha hecho historia, exponiendo los secretos más tóxicos de la agroindustria. Conocido cariñosamente como el “Vaquero Loco”, Howard Lyman pasó su carrera como uno de los mayores operadores de engorde de ganado en los Estados Unidos, hasta que algo ocurrió, y fue una batalla contra el cáncer. Y eso lo convirtió en uno de los activistas veganos más elocuentes que el mundo haya visto jamás. Se hizo mundialmente famoso después de una aparición en Oprah. Probablemente lo recuerdan; sacudió los mercados de la carne en todo el mundo. Y él va a contarnos todo sobre eso. Howard, ven y habla con nosotros, porque tú eres el indicado. Tú eres el hombre que me hizo hacerme vegana. Te entrevisté hace 10 años, y me preguntaste si era vegana y yo dije, “Soy solo vegetariana”. Dijiste: “Carne líquida”. Y no volví a consumir lácteos desde ese momento. (¡Felicitaciones!) Howard: Muchas gracias, Jane. Estamos aquí hoy, nos estamos acercando al precipicio a 200 millas por hora. Los políticos y los burócratas están diciendo: “No hay de qué preocuparse”. Van a brindar la mejor atención posible a quienes sobrevivan al fondo del precipicio. Soy agricultor de cuarta generación, ganadero, operador de corrales de engorde. Viajo por todo el mundo, y hablo con la gente sobre la cantidad adecuada de productos animales que deben tener en su dieta, siendo esta cero. Lo que quiero decirles es que pasé 45 años de mi vida en la ganadería de producción. Lo que estamos haciendo hoy en Estados Unidos, en nuestras granjas y ranchos, es absolutamente, totalmente insostenible. ¡Necesitamos cambiar! Fui criado durante la Segunda Guerra Mundial, y teníamos la mayor granja lechera orgánica en el estado de Montana. Mis padres no podían contratar ayuda, y mi madre y mi padre ordeñaban vacas. Eso significaba que fui criado por mis abuelos. En aquel entonces, no existían columpios, toboganes ni bloques de Lego. En aquel entonces, la guardería era trabajar en el jardín. Mi primer trabajo, a los 5 años, fue trabajar en el jardín. Aves, árboles y suelo vivo – yo pensaba que era el Jardín del Edén. Lo único que siempre quise ser fue agricultor. Pasé los primeros 12 años de mi vida sin hacer nada más que divertirme y jugar fútbol, porque sabía que iba a ser agricultor. Y cuando fui a esa granja, a ese negocio que debía dirigir, no tenía las herramientas para manejar un negocio. Era más tonto que un poste. No dejé que eso me afectara en lo más mínimo. Hice lo que la mayoría de los buenos jóvenes estadounidenses de sangre caliente harían. Después de 12 años de ir a la escuela y no aprender nada, inmediatamente pasé a la universidad. Fui a la universidad porque quería ser un empresario agroindustrial. No sabía ni cómo se escribía, pero sabía que eso era lo que quería ser. Aprendí sobre herbicidas, pesticidas, hormonas y medicamentos. Lo absorbí todo como una esponja. Iba a regresar a casa y tomar esa granja orgánica y convertirla en un negocio agroindustrial. Me gradué con un título en agricultura. Regresé a casa y le dije a mi padre, le dije: “Apártate, papá. Voy a tomar este pequeño negocio familiar y lo voy a convertir en un negocio agroindustrial”. Y él dijo, “¿Qué rayos es eso?” Y yo le dije, “¿Nunca ha oído hablar de una vida mejor a través de la química?” Él dijo: “No, nuestro trabajo es trabajar con la naturaleza”. Yo dije: “Eso es anticuado. Nuestro trabajo es alimentar a un mundo hambriento”. Nunca conocí un químico que no me gustara – herbicidas, pesticidas, hormonas y medicamentos. Tomé esa pequeña granja familiar y, a lo largo de los años, la convertí en una operación en la que tenía 7.000 cabezas de ganado. No puedo describirles la emoción que fue la primera vez que escribí un cheque por un millón de dólares y no fue rechazado. Y pensé, “Vaya, lo he logrado. Soy el Donald Trump de la agricultura”. Pero justo cuando estaba en la cima del mundo, recibí una llamada de atención. Terminé paralizado de la cintura hacia abajo. Tenía un tumor en la médula espinal y el médico me dijo: “Si ese tumor está dentro de la médula, tiene menos de una posibilidad en un millón de volver a caminar alguna vez”. Cuando alguien te da probabilidades de una en un millón, lo que realmente te está diciendo es: “Oiga, elija la silla de ruedas que le guste, porque va a estar en ella el resto de su vida”. Allí estaba yo, esperando una operación, con muchas cosas pasando por mi mente. No se trataba de poseer siete cosechadoras de 100.000 dólares cada una, ni 20 tractores o 30 camiones. Lo que pasaba por mi mente era por qué me convertí en agricultor: aves, árboles y suelo vivo. Vi morir a las aves, a los árboles. Vi cambiar el suelo. Y no fue hasta que quedé paralizado que estuve dispuesto a admitir que yo era el problema, no la solución. Me operaron durante 12 horas, me quitaron el hueso de la parte posterior de mi columna vertebral. Efectivamente, el tumor estaba en el interior de la médula. Abrieron la cubierta de la médula. No solo estaba en el interior, estaba debajo de la médula. No podían levantar la médula para llegar al tumor. Lo único que podían hacer era elegir un nervio y cortarlo. Extrajeron un tumor del tamaño de mi pulgar. Salí caminando del hospital después de una operación de una en un millón. (¡Guau!) Pero les aseguro que salí siendo una persona muy diferente. (¡Guau!) Sabía que no se trataba de más tierra o más ganado o más equipo. Había algo más que simplemente ser más grande y más rico. Fui a mi banquero y le dije: “Necesito su ayuda. Necesitamos empezar a cultivar con la naturaleza”. Mi banquero se recostó en su silla y dijo: “¿Qué rayos significa eso?” Yo dije: “Creo que necesitamos ser agricultores orgánicos”. Photo Caption: “¡Es aceptable mostrar aprecio al Sol esforzándose por actuar, por parecerse al Sol!”











